El papado, ¿imán de genocidas?
© Juan Fernando Sánchez
www.laexcepcion.com (19 de junio de 2008; publicado previamente en El Blog de Cordura)

Imagínate que unos tipos hacen cosas muuuy feas (bárbaros crímenes continuados, de hecho) en presencia de mucha gente, y que llega otro y los reprende públicamente por ello con cierta dureza. Es probable que a ti te parezca bien la reprensión (aunque a la vez te llame la atención que ciertos amigos y seguidores del reprensor, sin dejar de alabar a éste, justifiquen e incluso alaben las acciones de aquéllos).

Ahora figúrate que el tiempo pasa y los crímenes de esos tipos siguen vigentes mientras ellos quedan impunes. Y éstos, de repente, se convierten en seguidores del tipo que los reprendiera, quien los recibe con los brazos abiertos sin exigirles arrepentimiento público alguno por sus notorias maldades.

¿Qué pensarías?

* * *

Sabido es que el papa Wojtyla se granjeó mucho prestigio por emitir algunas –pocas– duras condenas de la guerra contra Irak en los tiempos en que ésta aún no había comenzado. A raíz de ello, muchos convirtieron a Juan Pablo II en el gran adalid contra el belicismo imperialista, por más que el conjunto de los datos disponibles apuntara en la dirección contraria (ver Juan Pablo II, ¿“el papa de la paz”?).

No menos sabido es que fueron particularmente tres personajes los responsables de esa guerra sucia, mentirosa, ilegal, cruel y devastadora que todavía sigue en marcha: los tres Azores. Dos de ellos, los co-genocidas Tony Blair y José María Aznar, perdieron su liderazgo gubernamental en sus respectivos países por su papel como obstinados promotores de dicha contienda bélica (al menos, este motivo pesó en buena medida en ambos casos).

El segundo, que perdió las elecciones en 2004, es un católico romano de toda la vida. Pero el primero de los citados, aunque llevaba tiempo flirteando con esa religión, sólo se adhirió oficialmente a ella tras dimitir de su cargo de primer ministro del Reino Unido. Como signo de los tiempos, el hecho apenas escandalizó a nadie pese a que Blair, además de como guerrerista, se distinguió durante su mandato por su defensa del aborto (supuesta bestia negra de la Iglesia Católica Romana). Una actitud que en su día costó al católico pro abortista John Kerry el rechazo del Vaticano en beneficio del oficialmente metodista Bush para la carrera presidencial de 2004 (ver la carta de Ratzinger a los obispos de EEUU). Pero que en diciembre de 2007 ya no supuso el menor problema para que el Vaticano y la ICR (ya liderados por Benito 16, el sucesor de Wojtyla), acogieran con “respeto” y gran “contento” al ex primer ministro británico.

Faltaba el Genocida en Jefe. Sobradas vienen siendo desde hace tiempo las evidencias de su entreguismo al papado. Pero desde hace escasos días crecen los rumores según los cuales el mayor terrorista planetario podría seguir los pasos de su colega de travesuras Tony Blair. Sería también, quizá, una vez que abandonase la presidencia, cosa que se espera ocurra en unos meses. La expectativa ya está despertando el entusiasmo de sus acérrimos seguidores los liberticidas españoles.

Caso de confirmarse la noticia, no parece previsible que Benito 16 vaya a exigir mayor arrepentimiento en su amigo Bush (quien acaba de visitarle con un alarde de honores mutuos) que el que reclamase hace unos meses al co-genocida Blair. Quizá, a lo sumo, y dada la pésima fama del potencial “converso”, se produzca algún gesto ambiguo de ésos a los que la diplomacia vaticana nos tiene acostumbrados. Sin embargo, en lo básico el hecho será un síntoma más de la nueva “Santa Alianza” entre el Imperio y el papado, unidos ambos en el presente proyecto imperialbelicista y totalitario. En este contexto, resulta significativo constatar que recientemente el Vaticano se ha negado a recibir al presidente iraní (un nuevo síntoma de que también el papa condena a Irán al desahucio; ver El papa, ¿contra Irán?). Sin pudor, desprecia a un pueblo amenazado a la vez que se exhibe en compañía del líder de la potencia que lo amenaza.

Es así como la “autoridad moral” vaticana contribuye a lavar la cara de dos criminales impunes que, además de su guerrerismo salvaje, han venido ejecutando reiteradas violaciones al estado de derecho en sus respectivos países y espacios por ellos controlados (recordemos el creciente control de las comunicaciones y de los movimientos de las personas, las gravísimas restricciones de las garantías de los detenidos, incluyendo la proliferación de cárceles secretas donde se aplica descaradamente la tortura...).

* * *

Volviendo a nuestra ilustración inicial, ¿crees que presenta algún parecido con el tema que después hemos tratado?

Y, ¿consideras que habría que hacer algo al respecto?

Para escribir al autor: juanfernandosanchez@laexcepcion.com
© LaExcepción.com

[Página Inicial] | [Presentación] | [Índice General]
[Actualidad] | [Asuntos Contemporáneos] | [Nuestras Claves] | [Reseñas]

copyright LaExcepción.com
correoe-e laexcepcion@laexcepcion.com
Es nuestra intención contestar todos los mensajes recibidos en LaExcepción.com.
Dado que nos llega mucho correo-basura, es posible que alguno de ellos se pierda,
por lo que si no se recibe respuesta en un plazo breve,
rogamos se insista e incluso se escriba a varias de nuestras cuentas a la vez.