Gran premio a la ilegitimidad moral
© Juan Fernando Sánchez
www.laexcepcion.com (3 de noviembre de 2004)

Hoy el mundo ha tenido ocasión de contemplar cómo la mayoría de un país consagraba la impunidad de una banda de criminales.

En esta hora trágica lloro con las lágrimas de las almas sensibles que no tienen a Dios. No son mis lágrimas, pero humedecen mis mejillas.

Añoro la fe que no tienen, aunque yo la tenga. Correría a saciar su sed de esperanza, si pudiese y me dejasen.

Entrañables amigos, ya sé que buscaréis, como supongo venís haciendo, otras distracciones. Y ahora, claro, con más ahínco... Pero en el terreno político, cuya tendencia totalitaria hoy ha sido bendecida, os esperan años amargos, seguramente aún peores que los recién vividos. Ya de suyo violento, el mundo seguirá siendo violentado por ese títere del Diablo y sus secuaces. La historia, que de pocos siglos acá se vino agitando, mantendrá su marcha acelerada, su vértigo de destrucción e infamias.

El paradigma emergente (los liberticidas, incluida esa ominosa Brigada Antiprogre, hoy crecida…) confirma su poderío. Vosotros en cambio quedaréis aún más desconcertados de lo que veníais estándolo. A muchos, incluso, os asaltará la tentación de pasaros a las listas del caballo ganador. Algunos lo harán con recato, acaso los más con desvergüenza. Pues ya no hay “nada” que perder: el fin de la historia ahora sí que ha llegado (“¡oscuros son los caminos del sin-Dios!”, proclamó el filósofo). La ética que cuenta, lo han dicho las urnas (o las pantallas electrónicas…) del “País de la Libertad”, es la del vencedor: la del que mejor mintió, manipuló y destruyó.

Pero para hacerlo, queridas almas sensibles, habréis de tragar demasiado. Sí, ya sé que otros lo hicieron antes, con la excusa (sangrienta excusa, es verdad) de las Torres. Ciertamente, puestos a devorar vuestra conciencia a dentelladas, no os sería difícil encontrar ilustres precedentes. Pero si aguantasteis aquel tirón, si permitisteis entonces que vuestra sensibilidad moral se ensanchase en vez de reducirse…, ¿no acabaría resultando ahora aún más pantagruélica vuestra indigestión que vuestro triste festín?

Os invito entonces a seguir adelante, hermanos. Quizá así, iluminados por la lámpara de la conciencia, descubráis el camino de la esperanza que no defrauda (Jeremías 17: 5, 7). Seguid portando en la mano, bien alzada, la antorcha del imperativo categórico… resistiendo digna y pacíficamente a estos monstruos y a los que se les añadirán.

Pues, ya lo veréis, desde ahora mismo brotarán como hongos, incluso aquí en España, los seguidores de George Uvedoble Bush.

Para escribir al autor: juanfernandosanchez@laexcepcion.com
© LaExcepción.com

[Página Inicial] | [Presentación] | [Índice General]
[Actualidad] | [Asuntos Contemporáneos] | [Nuestras Claves] | [Reseñas]

copyright LaExcepción.com
correoe-e laexcepcion@laexcepcion.com
Es nuestra intención contestar todos los mensajes recibidos en LaExcepción.com.
Dado que nos llega mucho correo-basura, es posible que alguno de ellos se pierda,
por lo que si no se recibe respuesta en un plazo breve,
rogamos se insista e incluso se escriba a varias de nuestras cuentas a la vez.