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No damos abasto (y IV): ¿Qué hacer frente al Monstruo?
© Cordura
www.laexcepcion.com (29 de enero de 2012). Publicado originalmente en El Blog de Cordura

El 7 de mayo de 1824 se estrenaba la Novena Sinfonía de Beethoven. El sordo genial fue largamente ovacionado durante la ejecución de la obra y sobre todo a su término. Particular entusiasmo despertó en el público el cuarto movimiento, con los sones apoteósicos de la Oda a la Alegría, basada en el poema de Friedrich Schiller. Gozosa pieza que llegó a convertirse en el himno de la Unión Europea (en versión, curiosamente, del ex nazi Herbert von Karajan). La partitura original de la Novena fue declarada por la UNESCO patrimonio cultural de la humanidad. También se la considera símbolo de la libertad, que fue la idea original de Schiller antes de componer el citado poema.


El mundo está triste.
La gente no despierta.
La libertad agoniza.


¿Vale la pena resistir?

«¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que, después que haya puesto el cimiento, no pueda acabarla y todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él [...]. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?» (Lucas 14: 28-31).

En Internet hay mucho revuelo por la ley SOPA y la ley PIPA. Los medios "bien" no les regatean su atención. Mientras, aplican la sordina a otra ley mucho más siniestra aprobada por el emperador: la NDAA, que no es ninguna nadería. Permite la detención militar indefinida sin juicio de cualquier estadounidense (con los extranjeros ya se viene haciendo) que sea sospechoso de "hostilidad" al Imperio en cualquier punto del planeta. La NDAA aún no aparece en la versión española de Wikipedia.

El diario obamista español justifica implícitamente esa ley: «Obama ha tenido que firmar una ley con la que no está de acuerdo porque la finalidad general de esa norma es financiar en parte a las tropas y la guerra de Afganistán.» Gran sacrificio el del presidente, renunciando a que prevalezcan sus convicciones y, de paso, sacrificando las libertades del pueblo.

El que iba a cerrar el campo de Guantánamo lo ha acabado legalizando. El Nobel de la Paz. Pero a la mayor parte de la gente parece que leyes como la NDAA (incluso la SOPA y la PIPA) no le sublevan.


El enemigo (I): La mentalidad dominante

La gran mayoría de nuestros congéneres ve como algo natural obedecer los antojos de unos simples mortales, aunque eso les perjudique. En su "sabiduría popular", de raigambre pagano-mitológica, dan por sentado que unos humanos dominan sobre otros. Lo único que lamentan realmente es no ser ellos los dominadores. La diosa Fortuna es caprichosa y favorece a quien quiere.

El pueblo admira el Poder. Le fascinan los magnates y los tiranos (a condición de que tengan éxito). Los imperios "en los que no se pone el sol". Los ganadores en el terreno que sea y por estéril que resulte su aportación a la humanidad. Sus ídolos, los declarados, tienen nombres como 'Messi', 'Rafa Nadal', 'Barça' y 'Madrid'.

Si están arriba es porque pueden. Ellos sí.


El enemigo (II): El Sistema

El Sistema no es solo el capitalismo, hoy fundamentalmente financiero. Es una red más sutil y compleja que domina a los pueblos y ampara a los dominadores. Se basa en el poder humano sobre humanos y en la aceptación general del mismo. Tiene más que ver con el poder en cuanto tal que con el dinero, aunque quienes controlan este suelen controlar también aquel.

En su versión actual, el Sistema viene dado por la globalización en todas sus vertientes: cultural, económica, política, militar y –aunque menos visiblemente– (neo)religiosa. Se trata de una realidad propia del capitalismo postindustrial y de la cultura post-posmoderna (sic). La madeja de interdependencias que conforma está regida por el Monstruo Bicéfalo –pero unipolar– que gobierna el mundo desde las sombras. Una de sus cabezas la constituye el Imperio Global (o más bien, la Elite  mundial que lo ejerce). La otra es el Gran Tapado, ese que todavía raramente enseña los dientes y que aún más raramente da puntada sin hilo.

Pero lo esencial de esta realidad son los valores sobre los que reposa. El sistema de valores, vivos en los corazones humanos, es el verdadero "núcleo duro" del Sistema. Así pues, tiene mucho que ver con la mentalidad dominante, de la que ya hemos hablado. El afán de lucro, la rivalidad, la voluntad de poder. Que presuponen inevitablemente violencia y conducen de manera inexorable a la guerra en sus más variadas formas, incluidas las más visibles y atroces.

La mayoría de la gente denuesta las guerras, pero no el espíritu de rivalidad –llamado, con tintes positivos, "competitividad"–, que entraña el mismo germen diabólico. Es importante que cada cual, "pacifistas" incluidos, se plantee hasta qué punto su corazón no alberga, y de manera destacada, los valores del Sistema.


El enemigo (III): El Imperio Global

El Imperio Global es el resultado de la globalización como forma que asume el imperialismo en nuestro tiempo. La configuración de un solo imperio en todo el planeta, sin fisuras ni resquicios. Una concentración de todo el poder que implica(rá) poder absoluto. Globalitarismo. Así el Imperio es la concreción material inevitable del tejido sistémico fundado en unos (anti)valores como los ya descritos y en la confluencia de poderes que es fruto del devenir histórico. Sistema e Imperio son ya las dos caras de la misma moneda. La primera, totalizante estructura orgánico-intelectual que asegura la inquebrantable solidez de la segunda. Y el éxito de su largamente acariciado Nuevo Orden Mundial (NOM).

Estados Unidos tiene tropas desplegadas en más de 150 países, superando los 200.000 soldados. Cuenta con más de 800 bases militares estratégicamente ubicadas fuera de sus fronteras. Su ingente presupuesto militar supone cerca de la mitad del gasto de todo el planeta en ese concepto. Otras potencias aliadas (Reino Unido, Francia, Alemania...) exhiben un presupuesto combinado que asciende a en torno un 15% del gasto mundial. El de China es de un 7,3% y el de Rusia, de un 3,5%. (El de Irán, "por simple curiosidad", no aparece entre los quince primeros, de manera que no alcanza el 1,1%).

El producto interior bruto (PIB) del principal país imperial supera los 14,5 millones de dólares. Sumándole el de la Unión Europea, se rebasan los 30 millones. China, en fuerte ascenso desde hace años, no llega a los 6, y Rusia se queda por debajo de 1'5 millones.

Según la revista Forbes, entre las primeras cien grandes empresas del mundo, ocho son chinas y tres, rusas. La gran mayoría de las demás son estadounidenses (28), europeas y japoneses. El resto, de aliados más o menos estrechos del Imperio.

Añádase a esto el dominio occidental –sobre todo norteamericano– en nuevas tecnologías (informática, Internet, redes sociales, telefonía...), industria farmacéutica, alimentaria, biotecnológica... y se comprenderá aún mejor el carácter global del Imperio.

Pero, para ello, no se debe olvidar tampoco su enorme y definitiva influencia cultural, que ha irradiado un estilo de vida cada vez más uniforme a la casi totalidad del planeta. Y una visión de las cosas en la que está claro quién es el protagonista; quiénes, los personajes secundarios; y quién, el antagonista.

Todo esto, con el control de la ONU y entidades asociadas. Pero no somos exhaustivos a la hora de reflejar el terrible sesgo imperialista del presente statu quo.

¿A alguien puede extrañarle demasiado que China y Rusia no sean, no puedan ser, rivales declarados? Más bien sufren, bastante pasivamente, el acoso imperial para su completo sometimiento (ver también).


El enemigo (IV): Los agentes de la globalización

Desde las imperial-oligopólicas agencias de (des)calificación hasta los medios de masas, pasando por los sindicatos, todos parecen conjurados para precipitar la Gran Depresión. Aplicando la doctrina del shock, pero buscando llegar más lejos de lo que previó la propia Naomi Klein. Su norte es el Estado Globalitario Final. No se busca solo desmontar para siempre el estado del bienestar y acabar con los derechos socioeconómicos de los trabajadores. Estamos ante la instauración de unas relaciones de dominación perpetuas. Ante la llegada de la esclavitud global.

Entre los agentes globalistas no podían faltar todos los organismos globales: el Consejo de Seguridad de la ONU, legitimador de guerras de agresión; el FMI, creador de recesiones; la OMS, heraldo de pandemias artificiales. Se ve que la Elite decidió que sobra gente en el planeta Tierra. En un mundo controlado por aquella, los malthusianos oligarcas tocarán a más cuanto menos seamos los otros. Hay, pues, que reducir drásticamente la población ajena a la Elite. Es masa prescindible. El énfasis demográfico lleva décadas siendo objeto de atención de relevantes círculos como el Club de Roma.

Mención especial merece la prensa (i.e., todos los medios orgánicos de difusión) en su papel de avasalladora propaganda sistémica. Decisivo para la aceptación resignada por el pueblo del fin del estado del bienestar, con su presentación de las medidas económicas pseudoliberales como la única solución posible. No menos grave y relevante es su parte en la fabricación de guerras de exterminio sobre la base de información sesgada, sin contrastar, o directamente falsa. Cada vez más "periodistas" son corresponsables de la barbarie violentista de esta época.

Hasta las ONG "humanitarias" contribuyen a ella, dejando al mundo sin entidades relevantes en la defensa de la paz y los derechos humanos. Conocida es la complicidad con el Imperio de las equívocas Human Rights Watch y Avaaz, ambas estrechamente vinculadas al entramado sistémico. Punto y aparte es el caso de la prestigiosa Amnistía Internacional, ya claramente dedicada al mismo juego de disfrazar de humanitarias las guerras imperiales. Nada raro cuando se conocen algunos datos relevantes (ver 1, 2 y 3). A pesar de posturas críticas –más bien, espectaculares– en algún asunto comparativamente menor.

Así es como la globalización cierra el círculo y controla ya hasta la "disidencia". Es sinónimo de totalitarismo emergente. Fukuyama no se equivocaba al anunciar el "fin de la historia".


El enemigo (V): La confusión y desunión de la gente

Al margen de la exactitud matemática, el movimiento Occupy Wall Street no se equivoca al afirmar que defiende los intereses del 99% frente a los del codicioso y avaro 1% restante. Pero quienes le apoyan de hecho están más cerca del segundo porcentaje que del primero. Este dato resume en buena medida la tragedia de la coyuntura actual. La gente no se encuentra ni remotamente unida en la defensa de sus intereses. Antes bien, mil y una distracciones sistémicas la mantienen confundida y dividida. Nos cuesta entender que es de idiotas que no nos conduzcamos como hermanos.

En España el paro ha ascendido de manera dramática en los últimos años. Para nadie debiera ser un secreto que hay infinidad de familias que desahorran cada mes. Hace unos años ser "mileurista" era casi motivo de compasión. Hoy lo es más bien de envidia. Marx llamaba a las bolsas de desempleo "el ejército de reserva del capitalismo". Pocos parecen percatarse de lo que eso implica. Por ejemplo, que la creciente miseria hará de los parados, y otros subempleados, ejército en sentido estricto. Carne de cañón. En un mundo que, como el nazifascismo del siglo XX, ha hecho de la guerra continua su Leitmotiv, no hará falta restaurar la mili obligatoria.

He ahí la realidad al alcance de cualquier mirada. Sin embargo, para bien y para mal, no se percibe nada parecido a un estallido social. Este sin duda acabará llegando, ya que la Elite juega a tensar la cuerda hasta que se rompa porque tiene preparado el "remiendo". Pero cuando llegue, ya será demasiado tarde y resultará ineficaz. Pues no existe, además, una planificación inteligente de la rebelión (el 15-M, aunque rebrotará, es un fenómeno cada vez más desvaído; y en su seno no se dan los requisitos mínimos para convertirse en un motor de cambio real).

Se aprecia en particular una tremenda falta de liderazgo que, sin afanes personalistas, dirija la resistencia contra el NOM en esta crisis planetaria sin precedentes históricos. Líderes que aúnen valor, carisma e ideas claras. En gran medida, esto es así porque son muy pocos los críticos del Sistema con una visión global de lo que realmente ocurre. Y los que la tienen carecen de esa capacidad de liderazgo.

Clamoroso, por ejemplo en el caso español, resulta el silencio de los intelectuales de prestigio. Venceremos la tentación de dar nombres, pero a fe que lo merecerían quienes sientan cátedra sobre tantas cuestiones menores mientras callan ante la suprema barbarie reinante. ¿Ceguera? ¿Cobardía moral? ¿Aburguesamiento? De todo ello habrá, es probable.

En ámbitos menos conocidos, sí hay resistentes valerosos y consecuentes. Pero junto a ellos, así como en el variopinto mundo de los "enteradillos" (en el cual quizá quepa incluir al responsable de este blog), a menudo la confusión no es menor. A algunos el miedo les impide llegar hasta las últimas consecuencias de sus análisis. A otros, aunque críticos sinceros, les frenan sus filias (que pueden ir desde el buenismo hasta el sionismo) o les obnubilan sus fobias (su islamofobia, su antirreligiosidad...). Muchos, inasequibles al desaliento, se empeñan en mantener una visión optimista –incluso evolucionista– de la historia, lo cual les impide calibrar debidamente los desafíos presentes. Quizás aún son más los movidos por el simple voluntarismo y/o por el anhelo de ver realizados, al fin, sus sueños de justicia. Y los que –la gran mayoría– son víctimas de la influencia cultural dominante. Todo ello, sin descartar un confusionismo interesado de espurio origen.

El hecho es que aun en los medios más genuinamente disidentes cunden la confusión y la desorientación. Paradigmático de ello es, en el mundo hispano, algún autor "antiimperialista" que ha llegado a defender de manera implícita, pero en parte también explícita, la intervención de la OTAN en Libia (ver también). A falta de una visión realmente global y de unos principios éticos profundos (p. ej., radicalmente antiviolentistas), no son pocos los que naufragan en el tótum revolútum del humanitarismo, la supuesta amenaza islamista, la deseable democracia laica, los intereses imperiales y, sobre todo, la engañosa información mediática (por no hablar del afán de notoriedad que puede tentar a algunos). Es así como quienes estaban llamados a combatir al Monstruo devienen rémoras para la resistencia.

Confusión, por lo demás, constatable en todos los ámbitos. Como en el de las alteraciones climáticas que buen número de opinadores siguen empecinados en negar (pese a evidencias tan palpables como el ¿invierno? que estamos viviendo en estas latitudes). Unos, por infames intereses. Otros, más sinceros, inducidos a error por la innegable instrumentalización del calentamiento global que practican celebridades afines a los poderes fácticos.

Como resultado de todo ello, nuestro destino –tejas abajo– no parece otro que el de seguir contemplando el paseo triunfal del Imperio. Como no hay conciencia sobre la terrible maldad de la guerra, tenemos que preguntarnos si vale la pena seguir desgañitándose por defender a Siria, a Irán... en vista de cómo el mundo se dejó engañar respecto a Afganistán, Irak y, sobre todo, respecto a Libia. Y si, más difícil todavía, se puede soñar con que los muchos entiendan que quienes emprenden esas campañas bélicas son los mismos que los condenan a una condición de "submileuristas", y que policializan y militarizarán las llamadas sociedades "democráticas". Los mismos que destruyen el mundo ante la ¿ciega? pasividad del 99% –o casi– de sus habitantes.


¿Qué hacer?

Zzzzzzzzzzzzzzzzzzz... La gente duerme.

Los somníferos son poderosos; los entretenimientos, divertidos (?). Rubalcaba-Rajoy, Chacón-Rubalcaba, Barça-Madrid, Madrid-Barça, otra vez Barça-Madrid, Nadal-Djokovic...

Arrorró... Duérmete, niño.

Que las cosas que te cuentan Cordura y otros locos no te quiten el sueño.

En el peor de los casos son solo pesadillas. La realidad es la próxima Gala de los Oscar, el "no culpable" Camps yéndose de rositas, Zapatero empezando a vivir su bien ganada buena vida de ex presidente... Y, a lo sumo, la crisis que nos obliga a "apretarnos el cinturón". Una crisis pasajera, ya lo verás. Tus padrecitos del PPSOE y tus padrazos Sarkozy, Merkel, Cameron, Obama y el FMI velan tus sueños mientras buscan fórmulas para superar la situación.

Cuentan que el enigmático movimiento Anonymous hackeó relevantes webs gubernamentales en protesta contra la aplicación de la SOPA. ¿Sirve de algo? Ahora se supone que los responsables de esas webs tendrán que reforzar su seguridad. O sea, dispondrán de más pretextos para controlar la Red. ¿A quién beneficia todo esto?

No tengo nada contra Anonymous porque no sé quiénes están detrás. Solo pretendo decir que tirar chinitas en el lomo de un tigre voraz difícilmente logra otra cosa que "justificar" nuevos zarpazos de esa bestia.

Cuando el Poder es tan Poder, resulta difícil enfrentarse a él sin reforzarlo. ¿Quién nos iba a decir que añoraríamos la guerra fría y su equilibrio de poderes?

Hace ya cerca de once años amanecía un proyecto llamado LaExcepción.com. Su lema era y sigue siendo "Una respuesta al totalitarismo emergente". Hoy, aunque todavía pocas y desde luego insuficientes, cada vez son más las voces que advierten sobre la inminencia de esa realidad liberticida (si bien, como en el caso de Patrick Mignard, tienden a limitarse a los aspectos socioeconómicos, sin una visión más global).

¿Qué hacer frente al Monstruo? ¿Estamos abocados al "Sálvese quien pueda"?

Seamos realistas: sin un despertar colectivo, esto no tiene remedio. Y ese despertar no se da ni se dará. Así que de esta crisis, humanamente hablando, no vamos a salir de otra manera que desembocando en el túnel tenebroso preparado para todos nosotros. Donde puede que siga sonando la Novena Sinfonía –como sonaba profusamente en el III Reich– , pero estarán ausentes la alegría y la libertad. Y se hará ya plenamente visible la Era Neorreligiosa, pues no existe un arma más poderosa para prolongar el sopor de las masas que la religión astutamente manejada. Incluso la misma religión que, asumida con libertad y coherencia, podría ser fuente de liberación.

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Ver también:

No damos abasto (I): El fin del bienestar social
De unos años acá, un palo tras otro. Atentados, "pandemias", catástrofes "naturales", falaces guerras de agresión... Y, naturalmente, los zarpazos del capitalismo salvaje disfrazados de "crisis económica".

No damos abasto (II):
Palestinos, culpables por querer ser libres
Con la excusa de la inoportunidad, se sigue pisoteando un derecho legítimo.

El misterio de la censura censurada...
Sobre el extraño proceder de los consejeros de RTVE.

De cómo el Nobel de la Paz "celebró" el Día Internacional de ésta
Asesinato "legal" de Troy Davis en Georgia (EE.UU.).

No damos abasto (III): ¿Confabulación para la recesión?
Numerosos indicios apuntan a que la recesión anunciada no será mero producto de la simple evolución económica sino, más bien, de poderosos intereses.

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