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Caso News of the World: todo seguirá igual
© Guillermo Sánchez
www.laexcepcion.com (24 de julio de 2011)

El escándalo de las escuchas ilegales y los pagos a detectives y policías por parte del tabloide británico News of the World ha puesto en el punto de mira al magnate de la prensa Rupert Murdoch; pero el fondo del asunto es mucho más grave.

1. ¿Quiénes están implicados en el modelo de "periodismo de talonario"?

En un interesante artículo, el periodista británico John Carlin explica: «Señalar solo a Murdoch, que tantos enemigos tiene, sería hipócrita y oportunista. ¿Quién sabe cuál será el siguiente diario nacional inglés en caer en desgracia? […] Todos, independientemente de sus predilecciones políticas, participan en el juego. No existe ninguna agenda secreta, propia de Murdoch, detrás de este lío. […] Son lobos de la información que operan en un entorno en el que la única ley que rige es la de la selva. Los periodistas de la cultura tabloide utilizan todos los métodos a su disposición con el fin único y exclusivo de obtener, lo más rápido posible, información que venda, y la que más vende es casi siempre la que está relacionada con el sexo, […] o con casos criminales que despiertan el interés de toda la nación, como el de Madeleine McCann, la niña desaparecida hace cuatro años en un balneario portugués» ("Fresas con nata", El País, 9.7.11).

2. ¿Cuándo se cruzó la línea de lo éticamente aceptable en periodismo?

Según Carlin, «el consenso, desde el primer ministro británico hasta los lectores del News of the World, es que se ha cruzado una línea. Pero la verdad es que se cruzó hace mucho tiempo, cuando pagar por información […] se convirtió en rutina. Todos los lectores de los tabloides saben por dónde van los tiros y nunca les ha impedido comprarlos. La sociedad inglesa ha sido cómplice de lo que en otras culturas se verían como inaceptables excesos». Pero maticemos lo que dice Carlin: en realidad, la línea se cruzó todavía antes de que se pagara por información; se cruza siempre que se publican ciertas informaciones que, independientemente de la forma en que se consiguen, no sólo no tienen ninguna relevancia informativa, sino que al ser difundidas masivamente contribuyen a la idiotización y el embrutecimiento moral de la sociedad, de consecuencias más graves de lo que parece. En este fenómeno hay una gran responsabilidad por parte de la oferta (los diarios) y de la demanda (sus clientes).

3. ¿El problema son por tanto los medios empleados para obtener la información?

No, el principal problema, previo a ése, es la propia existencia de los tabloides. La prensa basura generaliza una mentalidad social enfermiza. Millones de personas practican cada día el hábito de dar importancia a las vidas privadas de gente irrelevante (o relevante, es lo mismo), con lo cual se insensibilizan ante los problemas reales de la vida. Se tratan de justificar alegando que es simplemente entretenimiento, pero el asunto es mucho más grave: es evasión, pero no en el sentido lúdico o recreativo, sino evasión de responsabilidad. Muchos aficionados a la prensa basura se quejarán cuando se conviertan en víctimas de la crisis o de la corrupción de los políticos; pero, ¿cuánto les preocupaban estos asuntos cuando la cosa parecía que iba bien?

4. ¿Es el de los tabloides un fenómeno exclusivamente británico?

Algunos señalan, casi con orgullo, que el fenómeno de los tabloides es típico del Reino Unido, y que en otros países (como España) no hay periódicos de ese tipo. Pero lo cierto es que la llamada información "rosa" está presente no sólo en una gran cantidad y variedad de revistas llamadas "del corazón", sino también en secciones especiales de los medios considerados "serios", tanto en la prensa escrita como en la radio, por no hablar, por supuesto, de la televisión, donde hay cadenas completas orientadas a la perversión de las mentes. El periodismo rosa y amarillo es un cáncer moral de nuestra sociedad.

5. ¿Debería sorprendernos este escándalo?

En absoluto. El caso News of the World llama la atención porque se ha traspasado la barrera legal con las prácticas irregulares de obtención de información. Pero esas prácticas son el paso lógico de haber cruzado los límites de la decencia. La propia existencia y el éxito de estas publicaciones deberían avergonzar a los llamados periodistas que participan en ellas y a quienes las consumen. No olvidemos tampoco que en la base de este comercio están el afán de lucro y el sistema en el que éste se contextualiza: el capitalismo.

6. ¿Podemos creer que el arrepentimiento de Murdoch es real?

Murdoch ha manifestado sentirse humillado y avergonzado porque en uno de sus medios se haya incumplido la ley; pero el asunto de fondo, el periodismo basura, sigue sin ser cuestionado. Sus empleados, ahora sin trabajo, seguirán vendiendo carnaza en otros medios del grupo, o en la competencia. Los clientes siguen comprando tabloides similares, que a consecuencia del cierre de News of the World han aumentado espectacularmente las ventas (que se cuentan por millones de números diarios). Incluso se ha hablado de la posible resurrección del tabloide, con otro nombre. Un arrepentimiento real habría supuesto un llamado a los lectores, principal motor de toda esta cadena de corrupción, a que dejen de consumir basura y se interesen por asuntos verdaderamente relevantes.

7. ¿Cambiará el modelo informativo relacionado con estos medios?

No, en la medida en que no ha habido un reconocimiento de que ese modelo de periodismo resulta tóxico. No hay una autocrítica retrospectiva, excepto en el hecho de que se traspasaran los límites legales. En el anuncio publicado en la prensa, decía Murdoch: «Comprendo que sólo pedir disculpas no es suficiente. Nuestro negocio estaba basado en la idea de que una prensa libre y abierta puede ser una fuerza positiva para la sociedad. Necesitamos estar a la altura de esa idea». Si todavía considera que su modelo informativo era en su conjunto "una fuerza positiva", es obvio que no ha habido un replanteamiento del tipo de periodismo practicado. Puede que se hagan arreglos cosméticos, pero demos por seguro que todo seguirá igual.

8. ¿Por qué es escandaloso que Cameron contratara a Coulson en 2007?

Sobre Cameron recaen múltiples sospechas de prácticas ilícitas, como intentar obstruir la investigación sobre las escuchas ilegales. Se le puede presumir inocente por ellas, pero hay algo incuestionable: en 2007 el ahora primer ministro eligió como director de comunicaciones del Partido Conservador a Andy Coulson (que había sido director de News of the World entre 2003 y 2007, año en que dimitió por el caso de unas escuchas ilegales que le costó la cárcel a un periodista del diario). Cuando en mayo de 2010 Cameron se convirtió en primer ministro, lo mantuvo como asesor. Es escandaloso que Cameron eligiera en 2007 y mantuviera en 2010 a alguien salpicado por irregularidades periodísticas. Pero las alarmas deberían haber saltado entonces no sólo por la responsabilidad que Coulson pudiera tener en las escuchas, de por sí grave, sino simplemente por el hecho de que Cameron no eligiera como asesor a alguien más serio, sino a un profesional del periodismo basura. Aun en el caso de que Coulson hubiera estado libre de sospechas de ilegalidad, su elección es muy significativa de cómo entienden los grandes partidos el asunto de la información. «De saber lo que sé ahora, no le hubiera contratado», ha declarado. Pero lo que sí sabía es qué tipo de periodismo practicaba Coulson, y a pesar de ello lo contrató, y lo mantuvo a sabiendas de las citadas irregularidades. Mientras anima a una «nueva regulación de la prensa», Cameron se compromete a que el gobierno pondrá fin a las prácticas ilegales en el periodismo. Pero previa a la legalidad está la cuestión de la ética. «Uno vive y aprende, y creedme que yo he aprendido», se justifica. Pero un primer ministro debe llegar a su cargo con algunas lecciones bien aprendidas.

9. ¿Es por tanto el caso News of the World la punta del iceberg de algo más amplio?

–En realidad este escándalo pone en evidencia un problema mucho más grave, cual es el gigantesco entramado corrupto formado por los políticos del más alto nivel y los grandes medios de comunicación, que se hacen favores mutuamente. Ya en 2002 el gobierno de su "rival" (de cara a la galería) pero gemelo político Tony Blair desregularizó el mercado audiovisual para favorecer a Murdoch; entonces no hubo ningún escándalo. Se suele presentar el berlusconismo como la excepción disparatada de este tipo de componendas, cuando en realidad es la norma. El caso News of the World no es más que la punta del iceberg de un sistema en el que las decisiones se toman fuera del control de los ciudadanos, a quienes por un lado se les aliena (porque se dejan alienar) mediante entretenimientos vacuos, y por otro se les manipula a través de unos medios de comunicación supuestamente libres, pero monopolizados por grandes conglomerados de poder multinacional, estrechamente vinculados a partidos políticos de "derechas" y de "izquierdas", grupos de presión, think tanks, clubes privados que toman decisiones sobre lo público, etcétera. La declaración de Cameron «Nunca más debemos permitir que un grupo de medios de comunicación sea demasiado poderoso» supone un reconocimiento de algo que se ha hecho gracias a, entre otros, él mismo; pero lo dice como si hubiera ocurrido de forma inesperada y fuera un error que él está capacitado para evitar en el futuro. ¿Se habría expresado en estos términos si no hubiera saltado el escándalo? ¿Habría abandonado su simbiosis con el grupo de Murdoch de no conocerse nada de esto?

10. ¿Debemos fiarnos de la "prensa seria"?

La información sobre el escándalo ha consolidado la percepción convencional de que existen dos tipos de medios, especialmente en el Reino Unido: los tabloides sensacionalistas, y la "prensa seria". Según esta visión, sólo los primeros estarían contaminados, mientras que los segundos son dignos de confianza. Pero en realidad ambos fenómenos son las dos caras de la misma moneda: no sólo en el caso de Murdoch, sino en general, los grandes grupos de información son propietarios de ambos tipos de medios. Unos representan la faceta burda, popular y vulgar del periodismo basura, otros la cara refinada e intelectual, y desde luego contienen un alto porcentaje de información de calidad (aunque también con pequeñas secciones dedicadas a bazofias como horóscopos o "ecos de sociedad", cuando no anuncios de prostitución, presentes en casi todos los medios de comunicación, incluso públicos). Precisamente la imagen de rigor que tienen estos medios los hace más peligrosos, pues les permite incurrir con impunidad y descaro en la ocultación de datos decisivos, el uso de fuentes no contrastadas y a veces falsas, la manipulación, la defensa del belicismo, la transmisión de consignas de los grandes poderes, el papel decisivo en la elección de gobiernos, incluso la invención de ataques terroristas, como hiciera Murdoch en 2002 (entonces tampoco hubo escándalo). Por citar algunos ejemplos recientes promovidos por la "prensa seria", consideremos la campaña de propaganda mediática sobre la guerra de Libia, los esquemas convencionales de "información" sobre Irán o el montaje en torno a Wikileaks (1 y 2), sin olvidar el asunto estrella de nuestra era, los atentados del 11-S.

11. ¿Es este escándalo el asunto más grave relacionado con el gobierno de Cameron?

No, es sólo un aspecto más del conjunto: desmantelamiento del estado de bienestar; apoyo a la expansión imperial en lugares como Afganistán, Libia y, aun con cierta ambigüedad, Irak; sospechas (o algo más) de ocultar la verdad sobre el 11-S (como probaría el que Cameron dijera claramente que "las Torres Gemelas fueron voladas")…

12. ¿Se producirán cambios decisivos en las relaciones entre poder, información y verdad?

Por supuesto que no. Aunque algunos medios del grupo de Murdoch se hayan visto perjudicados por el escándalo, el conjunto del imperio se mantendrá incólume, y seguirá con las mismas prácticas ya descritas. Previsiblemente Murdoch y su familia saldrán impunes del asunto, o recibirán alguna leve condena, no en vano cuentan con los mejores abogados y con contactos en los más altos niveles. O quizá interese sacrificarlo como cabeza de turco para que, pareciendo que algo cambia, todo siga igual. En el caso de Cameron, aunque llegara a dimitir, su sucesor será, como lo fueron él y sus predecesores, alguien designado desde las mismas esferas del complejo político-financiero-mediático-militar.

13. ¿Pueden los ciudadanos preocupados por el fondo del asunto hacer algo?

Sí: podemos y debemos sospechar y criticar el bombardeo informativo al que el sistema nos somete cada día, podemos buscar fuentes de información alternativas a los grandes grupos (sin dejar de analizarlas críticamente y contrastarlas), participar en movimientos ciudadanos que presionen a favor de la transparencia, la equidad y el bien común, mantener y fomentar unos principios éticos bien fundamentados, cultivar la esperanza genuina, hacernos la pregunta de si los únicos criminales son "ellos"

Para escribir al autor: guillermosanchez@laexcepcion.com
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